Vaginismo

El vaginismo es una contracción de tipo espasmódico, involuntario, de los músculos que rodean la abertura de la vagina (específicamente, el tercio exterior). Es particularmente común entre las adolescentes, en sus primeros intentos de actividad sexual, y en la tercera edad, cuando la deficienia de estrógenos puede hacer que la vagina encoja en tamaño y tenga menos elasticidad.
Anatómicamente, los genitales de la mujer que padece vaginismo son normales. Sin embargo, en el momento en que se intenta la penetración, el introito vaginal se cierra literalmente de golpe, hasta el punto de que es imposible el acto sexual. Es la causa más frecuente de matrimonios no consumados.
La mujer puede tener pautas de excitación perfectamente normales, y disfrutar de actividades sexuales de tipo no coital, llegando incluso al orgasmo.
En la etiología de este síndrome pueden intervenir un amplio espectro de factores, que resultaron en la asociación del dolor con el acto sexual. Puede haber una historia de abuso sexual, temor a los hombres o al embarazo, ignorancia respecto al sexo o una educación religiosa muy rígida.
Tratamiento cognitivo conductual.
La TCC entiende el vaginismo desde la teoría del aprendizaje. Una única mala experiencia (como por ejemplo, una violación) o varias menos dramáticas produjeron que la mujer asociara el dolor con la relación sexual. Entonces, el pene devino un estímulo que provoca ansiedad y por lo tanto, el cuerpo lo rechaza por medio de la tensión muscular. El vaginismo se trata con desensibilización sistemática (acercamientos muy progresivos al estímulo que causa rechazo), relajación y ejercicios musculares (ejercicios de Kegel). Se le enseña a la mujer a relajarse, y luego aprende muy gradualmente a aceptar objetos de tamaño creciente en su vagina, tales como sus propios dedos, con la ayuda de lubricante. Por otra parte, el propósito de los ejercicios musculares es que la mujer tome conciencia de sus músculos vaginales y practique contraerlos y relajarlos También se intenta correr el foco del coito hacia otros modos de satisfacción sexual, con una técnica llamada focalización sensorial.
Se trata de un trabajo difícil pero con buenas perspectivas de éxito. De todos modos es importante advertir que el hecho de que el dolor se retire no repercute inmediatamente en relaciones sexuales satisfactorias.