Trastorno obsesivo compulsivo
¿Sufre Ud. de pensamientos, impulsos o imágenes que se le presentan de un modo invasivo y persistente? ¿Intenta detenerlos muchas veces sin éxito, pese a que comprende que son excesivos o poco razonables? Tal vez se sienta Ud. obligado a realizar conductas repetitivas en respuesta a estos pensamientos, siguiendo reglas muy rígidas, para acallar el malestar.
Si Ud. se siente identificado con esta descripción, tal vez esté padeciendo de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), Los pensamientos o imágenes mentales se denominan obsesiones, y generalmente se refieren a la agresión, hacer daño, ser poco honrado, a la sexualidad, la religión, la contaminación o las enfermedades. Los comportamientos o actos mentales que se realizan para mitigar la ansiedad que generan las obsesiones se conocen como compulsiones. Puede tratarse de una compulsión a lavarse repetidamente las manos, a contar, a rezar, entre muchas otras. La persona siente una urgencia por realizarlas, bien para calmarse o para evitar un suceso temido. Ante los pensamientos o imágenes sin sentido de carácter intrusivo, el paciente con TOC se siente forzado a suprimir esta invasión por medio de la ejecución de un ritual, con el objetivo de lograr neutralizar los efectos desagradables padecidos.
Desde la perspectiva cognitivo conductual, el TOC constituye principalmente un problema en el que pensamientos que de otro modo serían inofensivos han devenido foco de preocupación para la persona. Dichos pensamientos son interpretados de manera amenazante, lo que provoca un patrón de respuestas que, sin buscarlo, terminan aumentando la frecuencia de las intrusiones. Esto genera un círculo vicioso, en el que el sujeto puede pasar un día entero envuelto en rituales que intentan acallar la ansiedad. El miedo, la vergüenza o la culpa que ocasiona la obsesión puede ser tan fuerte que la persona que la sufre buscará alivio de modo desesperado. El ritual compulsivo proporciona ese alivio y reestablece una sensación de relativa seguridad, aun cuando sólo sea por poco tiempo. Esta pequeña tranquilidad motiva el uso de rituales. Pero los rituales nunca brindan una solución de larga duración. Pronto las obsesiones vuelven a aparecer, y tendrá que repetirse toda la secuencia.
Las teorías cognitivas postulan que el paciente con TOC padece de un sentido exacerbado de responsabilidad personal, e intentan controlar los pensamientos e imágenes que se le aparecen intrusivamente porque las interpretan como si fuesen deseos o acciones efectivas. Esto se denomina "fusión pensamiento-acción". Por ejemplo, a la persona se le cruza por la mente la imagen de estar acuchillando a su propio hijo, y se siente terriblemente angustiada porque teme llevarlo a la acción.
¿Qué síntomas obsesivo-compulsivos padece Ud.?
- Los "lavadores" y "limpiadores". A estas personas las persiguen las obsesiones relacionadas con la contaminación, a través de secreciones corporales, gérmenes o enfermedades. Se lavan las manos frecuentemente, toman duchas muy prolongadas o limpian la casa durante horas. Incluso llegan a clausurar determinadas áreas de la casa o negarse a tocar objetos (por ejemplo, abren las puertas con los codos). Quienes limpian su propio cuerpo compulsivamente llegan a sufrir importantes laceraciones en las manos.
- Los "verificadores". Inspeccionan de manera excesiva con el fin de evitar que ocurran catástrofes. Temen no haber desenchufado algún aparato eléctrico como la plancha, no haber apagado la estufa o cerrado bien puertas y ventanas. Temen incendios o robos. Recorren varias veces el mismo camino con el auto por temor a haber atropellado a alguien. También pueden pasar horas controlando un informe antes de entregarlo a su jefe, por miedo a ser despedidos. Los verificadores pueden pasar horas en este círculo de verificación, duda, y nuevamente verificación.
- Los "repetidores". Cada vez que se cruza por su mente un pensamiento alarmante, se ven obligados a realizar alguna acción para impedir que se transforme en realidad. A diferencia de los verificadores, no hay un nexo lógico entre la obsesión y la compulsión. Por ejemplo, deben abrir y cerrar la puerta varias veces porque sino su familia morirá.
- Los "ordenadores". Exigen que todas las cosas que los rodean estén dispuestas en distribución simétrica. Se sentirán muy molestos si alguien de la familia altera este orden. No obstante, no están tan preocupados por desastres inminentes.
- Los "acumuladores". Coleccionan objetos sin ningún valor y completamente inservibles por temor a necesitarlos algún día. Les genera mucho malestar la simple idea de desprenderse de ellos. A veces acumulan tanto que hay que alquilar un depósito especialmente para guardar los objetos: pueden ser diarios viejos, boletos, facturas, etc.
- Los "ritualizadores mentales". Contrarrestan la ansiedad que producen sus obsesiones a partir de rezar, repetir ciertas palabras o frases o contar.
Rasgos comunes de las personas que padecen TOC
- Las preocupaciones obsesivas implican gran inquietud por consecuencias catastróficas.
- Cuando no se encuentra agobiado por sus sintomas, reconoce que sus obsesiones son irracionales y carecen de sentido.
- Intenta resistirse y luchar contra sus obsesiones, pero eso no hace más que agravarlas. Esto sucede porque cuando uno teme volver a experimentar un pensamiento específico, el cuerpo se pone a la defensiva y produce una sustancia química llamada epinefrina. Esta sustancia nos activa el cuerpo y lo prepara para luchar. Esto tensa los músculos, agita el pulso y hacen que nuestros pensamientos se desboquen. Cuando intenta evitar las preocupaciones, la respuesta automática del cuerpo los vuelve a traer a la mente. Hay ciertas cosas que estimulan el regreso de las obsesiones: temerles, luchar contra ellas, esforzarse por evitar situaciones que se las recuerden, tener como objetivo hacerlas desaparecer para siempre y preocuparse por la próxima vez que pueda padecer de una obsesión.
- Habitualmente, los rituales implican secuencias específicas. En caso de no seguirse a la perfección, debe volver a comenzar.
- Intenta resistirse a las compulsiones, especialmente si requieren demasiado tiempo.
- Pide a otras personas, como a los miembros de su familia, que le ayuden con sus rituales. Hacerlos le resulta tan insoportable que prefiere que otra persona se encargue de ello, o bien que controle que Ud. los realiza correctamente.
Tratamiento
El tratamiento que ha demostrado su eficacia para el TOC es la exposición y prevención de la respuesta (EPR) y el abordaje psicofarmacológico (clomipramina e ISRS). Las mejorías en este trastorno rondan entre el 40% y el 75%.
La EPR comienza con una fase de psicoeducación, en donde el terapeuta le explica al paciente cómo funciona el trastorno, el papel que cumplen las compulsiones en el mantenimiento del mismo, y el hecho de que la ansiedad frente a un estímulo que provoca malestar decrece pasado un cierto tiempo.
Se trata de incitar al paciente a que permanezca en la situación que le genera malestar (por ejemplo, tener las manos "sucias") hasta que ya no sienta ansiedad, absteniéndose de realizar las conductas de neutralización (por ejemplo, lavarse compulsivamente). Por supuesto, se trata de un acercamiento gradual, lo cual facilita la incorporación de la técnica.
En caso de que la compulsión no sea de carácter abierto (una acción) sino de carácter encubierto (rezar, contar, decirse para sí mismo una cantidad de frases) se utiliza el método de parada de pensamiento, un procedimiento mediante el cual la cognición indeseada es concluida mediante una orden.
El entrenamiento en respiración lenta y en relajación muscular progresiva también puede ayudar a realizar la tarea de exposición y prevención de la respuesta. La repetición de este procedimiento genera la habituación a la respuesta de ansiedad, lo que vuelve innecesarios los rituales compulsivos y conduce a su extinción. La exposición altera las representaciones de la gravedad y de la probabilidad de daño asociado a las obsesiones. Otorga al paciente la información correctiva necesaria para modificar sus temores excesivos. Además de ello, los ejercicios de exposición y prevención de la respuesta influyen inevitablemente sobre el autoconcepto del individuo. Enfrentándose a las situaciones temidas y manejándolas, la persona se ve forzada a modificar las representaciones negativas de sí mismo. El logro satisfactorio de los ejercicios se asocia con un aumento de la autoestima y de la autoconfianza.
La terapia cognitiva facilita el abordaje en EPR. Se informa al paciente que los pensamientos intrusivos no son fenómenos exclusivos del TOC, sino que la diferencia radica en la importancia que el paciente le atribuye a los mismos.
La refocalización atencional enseña al pciente a desviar la atención desde estos pensamientos intrusivos hacia el exterior. Por medio de experimentos conductuales, se intenta romper el vínculo pensamiento-acción, esto es, descubrir que aunque se piense intensamente en algo, esto no necesariamente sucede.
A continuación, el comienzo de la película As Good As It Gets (Mejor Imposible) con Jack Nicholson, un buen ejemplo de rituales compulsivos. La película lo relata en tono humorístico, pero en la vida real, este trastorno conlleva un enorme sufrimiento a quien lo padece y su familia.