fobia social

 

La persona con fobia social tiene un marcado temor a las situaciones sociales o a actuar en público, especialmente frente a gente desconocida. Lo que más teme es comportarse de una manera humillante o vergonzosa, y que el resto de las personas lo juzguen negativamente por ello.

El sujeto intenta evitar aquellas situaciones donde quede expuesto a la observación por parte de los demás, tales como:

  • Iniciar y/o mantener conversaciones
  • Establecer una cita con alguien
  • Expresar desacuerdo
  • Llamar por teléfono
  • Dirigirse a otro de mayor autoridad
  • Hacer y recibir halagos
  • Ser el centro de la atención

Muchas veces, la persona con fobia social no tiene más remedio que enfrentarse a estos escenarios. En esas ocasiones, padece de palpitaciones, temblores, sudoración, tensión muscular, molestias estomacales, sequedad bucal, sensación de frío/calor y ruboración facial, entre otros. Este cuadro se asemeja a un ataque de pánico o crisis de angustia.

Los componentes principales que mantienen el trastorno son la evitación y el exagerado monitoreo que el individuo realiza sobre su propia conducta, también denominado "conciencia pública de uno mismo". Las personas con fobia social sostienen creencias poco adaptativas sobre el desempeño en público, tales como "equivocarme cuando hablo es terrible" o "si no digo lo correcto van a pensar que soy un estúpido".

 

Tratamiento

Los tratamientos que han probado su eficacia para la Fobia Social son la terapia de exposición, la reestructuración cognitiva y el entrenamiento en habilidades sociales.

  • La exposición a situaciones sociales se realiza de modo gradual. Para esto, se pueden variar algunos factores, tales como la cantidad de gente presente, el grado de confianza de la persona con los demás, el objetivo de la reunión, etc. Es una oportunidad óptima para que el paciente ponga en práctica las habilidades adquiridas en la terapia, como las técnicas de control de la activación, las técnicas cognitivas y las habilidades sociales. Durante esta exposición, se intenta que el paciente discuta los pensamientos negativos que están activando su ansiedad. Durante la sesión terapéutica, se realizan ensayos de estas conductas, mediante juego de roles.
  • El entrenamiento en habilidades sociales intenta que el paciente aprenda pautas de interacción más competentes. Muchos pacientes con fobia social no saben iniciar o mantener conversaciones, responder a una queja, presentarse frente a un grupo, concretar una cita, etc. Las habilidades sociales tienen varios componentes, tales como un lenguaje adecuado, tono y volumen de voz, postura, mirada, gestos, etc. Este entrenamiento se realiza en general por modelado: el terapeuta realiza la conducta para que luego el paciente lo imite. Si el déficit del paciente es muy grande, se trabaja con moldeamiento: se divide la conducta compleja en unidades más pequeñas y se comienza por allí. Se trata de enseñar al paciente cómo expresar los propios sentimientos y pensamientos sin ansiedad ni agresión (asertividad).
  • Reestructuración cognitiva. En el caso de la fobia social, se intenta principalmente decatastrofizar, analizar la utilidad del pensamiento e interpretar de un modo diferente el juicio de los demás. El objetivo no es únicamente que el paciente se desempeñe mejor en situaciones sociales, sino que también comprenda que no todos estarán de acuerdo con él u opinarán positivamente sobre su persona, y eso no lo hace un ser inferior. Se intenta que el paciente disminuya la sensibilidad frente a los juicios de los demás.