¿Qué es una fobia?

Una fobia es un temor excesivo hacia un objeto particular o hacia una situación. Quien tiene una fobia es consciente de la irracionalidad de su miedo. Para ser considerado una fobia, dicho miedo debe interferir en la vida cotidiana o ser demasiado estresante.

Tipos de fobia

  • Fobia a los animales: perros, gatos, ratones, víboras, insectos, arañas, entre otros.
  • Fobia a ambientes naturales: alturas, oscuridad, agua, tormentas
  • Fobias situacionales: manejar un auto, viajar en avión, lugares cerrados tales como ascensores o túneles (claustrofobia).
  • Fobia a la sangre, inyecciones o heridas
  • Otras fobias

Es posible tener varias fobias a la vez; de hecho, padecer de una fobia nos hace más vulnerables a tener otra, especialmente del mismo subtipo.

Mucha gente piensa que su fobia es imposible de curar puesto que ha vivido siempre con ella. Afortunadamente, el tratamiento cognitivo conductual ha probado ser muy efectivo para esta clase de temores. Para que el tratamiento sea exitoso, es mucho más importante el esfuerzo y la constancia del paciente en cumplir con los ejercicios que acuerda con el terapeuta que la cantidad de tiempo que haya padecido la fobia.

Es posible superar una fobia específica sin medicación. Por supuesto, la medicación requiere mucho menos esfuerzo, pero la evidencia sugiere que la TCC es mucho más efectiva a largo plazo que los ansiolíticos. Esta terapia enseña a controlar el miedo utilizando nuevas formas de pensar, sentir y actuar respecto del objeto o situación temida.

¿Cómo se desarrollan las fobias?

  • Teoría de la preparación. Como seres humanos, todos somos más vulnerables a desarrollar una fobia hacia ciertos objetos y situaciones (lugares cerrados, reptiles, alturas) que en algún momento amenazaron a la especie. Esta hipótesis evolutiva explica por qué es más común temerle a una araña que a un enchufe, pese a que en la actualidad, una persona que vive en la ciudad tiene más riesgo de ser dañada físicamente por un choque eléctrico que por una araña venenosa.
  • Genética. Tener miembros de la familia que padecen fobias predispone a contraer una. La genética no implica un determinismo absoluto, sino una vulnerabilidad.
  • Condicionamiento traumático. Haber vivido una experiencia negativa con un objeto o situación puede producir una fobia.
  • Aprendizaje vicario u observacional: ver cómo otra persona siente miedo o es lastimada por algun objeto.
  • Transmisión de información: una persona significativa de nuestro entorno nos advierte del peligro de determinado objeto o situación.

Algunos individuos, sin embargo, no son capaces de indentificar un evento particular que haya precipitado su miedo. Conocer los factores precipitantes puede ayudar en el tratamiento, pero no son necesarios para el éxito de la terapia. Los factores responsables de la aparición de una fobia específica no son los mismos que los responsables de su mantenimiento. Una vez adquirida, la fobia tiende a permanecer por otras razones. El tratamiento se dirige a estos últimos factores, llamados factores de mantenimiento, y es esto lo que lo hace efectivo. Una fobia no se cura ganando conocimiento respecto de los factores pasados que la causaron, sino apuntando a las variables presentes que la sostienen.

¿Qué mantiene a las fobias?

Los factores que permiten que la fobia perdure son:

  • La evitación. Evitar el objeto o situación fobígena minimiza la oportunidad de corregir las ideas ansiosas y erróneas que generalmente se sostienen respecto del temor. Impide darse cuenta de que aquello que se teme nunca sucede realmente, y que es posible afrontar el estímulo temido y tolerar la ansiedad que produce. La  evitación reduce el malestar (al menos momentáneamente), pero este alivio genera un círculo vicioso que aumenta la conducta evitativa, de modo que es muy probable que  el paciente se aleje del estímulo nuevamente en un futuro. Las señales de seguridad (tales como amuletos o personas que ayudan a manejar el temor) también son una forma de evitación, que impiden el aprendizaje y generan dependencia.
  • Distorisiones cognitivas. Se denominan así a los pensamientos que sobreestiman el peligro y catastrofizan las consecuencias negativas de los encuentros con el objeto temido. Estos pensamientos no sólo refieren a la situación fobígena ("el avión se va a caer"), sino a las propias reacciones emocionales ("voy a sufrir un ataque de nervios adentro del avión"). Estas creencias colaboran para mantener la fobia. Generalmente, la intensidad de un miedo correlaciona con la fuerza que tienen las creencias del sujeto respecto del peligro que el objeto entraña. Para el mantenimiento de una fobia, se ha demostrado que la expectativa del peligro es más importante que haber tenido una experiencia aversiva real. Un paciente con fobia a volar puede creer que su percepción del peligro es correcta dado que un accidente aéreo es sinónimo de una muerte segura. Hay muchos eventos en este mundo que serían fatales si ocurrieran, pero las probabilidades de que sucedan son tan bajas que es poco útil preocuparse por ellas.

 

El siguiente video de Anxiety BC explica de un modo muy claro (en inglés) algunas cuestiones principales sobre la fobia específica. Remarca que aquello que hace que la fobia perdure es la evitación, una respuesta muy normal hacia aquello que tememos. La TCC intenta una aproximación muy gradual hacia el objeto temido, de modo de que la ansiedad desaparezca. Esto se realiza respetando el ritmo del propio paciente; es él quien establece la velocidad del tratamiento. Este procedimiento se conoce como desensibilización sistemática. El Dr. afirma un hecho que la mayoría de nosotros desconoce: ante la presencia del objeto temido, la ansiedad aumenta, pero luego disminuirá indefectiblemente aunque no hagamos nada para ello. La terapia incluye, también, procedimientos de relajación. Lo invito a que vea el video.