deseo sexual hipoactivo

 

El deseo sexual hipoactivo se define como una ausencia persistente de fantasías sexuales o de deseo de actividad sexual. Se presenta tanto en hombres como mujeres, pero es más frecuente en la población femenina. Para que pueda ser diagnosticado, debe causar molestia al paciente o problemas en sus relaciones interpersonales (por ejemplo, con su pareja).

La falta de deseo sexual, para ser considerada como tal, debe implicar ausencia de interés por cualquier actividad de índole sexual, ya sea la masturbación, el sexo en pareja, el sexo con otra persona que no es la propia pareja (sea mujer u hombre), las fantasías, las películas, relatos o imágenes eróticas.

Una mujer saludable, que está comprometida en una relación de largo plazo suele, luego de los primeros meses, perder el deseo espontáneo de iniciar la actividad sexual. Sin embargo, conserva aún la capacidad de ser receptiva a las insinuaciones sexuales de su pareja y excitarse en consecuencia. Una persona con deseo sexual hipoactivo carece también de esta capacidad.

La evidencia muestra que la mujer sana, en una pareja estable, rara vez mantiene relaciones sexuales porque siente deseo sexual. Las causas que motivan a una mujer a tener sexo son, en general, la búsqueda de intimidad, reafirmación de la propia autoestima, comunicación, cercanía afectiva, alivio de tensión, o incluso complacer al compañero. El deseo sexual (o "ansias") aparecen después, cuando la mujer se siente excitada, y no con anterioridad.

La TCC trabaja el deseo sexual hipoactivo con diversas técnicas. Una de ellas implica el cambio de actitud hacia el sexo (especialmente, la modificación de pensamientos negativos), Se intenta disminuir la distracción durante la estimulación sexual, focalizarse en las sensaciones, variar el tipo, la cantidad y calidad de estímulos que recibe, y favorecer un ambiente de intimidad y comunicación en la pareja.