Dispareunia

 

Se entiende por dispareunia cualquier forma de dolor urogenital recurrente o crónico que interfiere con actividades sexuales y no sexuales en mujeres de cualquier edad, y puede ser experimentado en una gran variedad de zonas (en la entrada de la vagina o dentro del área pélvica). El dolor puede originarse frente a los intentos de penetración, pero también surgir con actividades tales como andar en bicicleta o ante un exámen genicológico.

Actualmente, se considera que el término dispareunia ha perdido su utilidad como entidad nosológica. Su falta de especificidad se evidencia por la gran cantidad de términos que se le superponen (vulvodinia, síndrome de vestibulitis vulvar).

40% de las mujeres con dispareunia que buscaron tratamiento no reciben un diagnóstico adecuado incluso luego de muchas consultas.

Debe descartarse un diagnóstico de vaginismo (dos patologías muy difícilmente diferenciables) y falta de lubricación. Afecta aproximadamente al 20% de las mujeres entre 15 y 59 años.

Todos los trastornos que impliquen dolor requieren necesariamente una evaluación interdisciplinaria, que incluye al psicólogo y al ginecólogo, para identificar la causa del padecimiento. La realidad es que no hay guías ni teóricas ni empíricas que permitan distinguir entre causas psicológicas o físicas en la dispareunia. Suele ser ndicador de organicidad que el dolor aparezca espontáneamente (no sólo durante el acto sexual) o esté asociado al ciclo menstrual o menopausia. Es importante descartar infecciones, condiciones dermatológicas o enfermedades de transmisión sexual.

El trastorno es probablemente de origen psicológico si se presenta con un compañero sexual específico y no con otros, en algunas situaciones en particular (por ejemplo, tras una discusión con la pareja), se restringe únicamente al área sexual y se han descartado problemas orgánicos tras un examen pélvico. La persona con dispareunia puede incluso sentir dolor antes de que se intente ninguna penetración. Esto evidencia la ansiedad anticipatoria y el temor que han quedado asociados con el acto sexual.

La mujer con dispareunia tiene notablemente reducida su capacidad de satisfacción sexual. La mujer comienza a evitar mantener relaciones sexuales, lo que probablemente acarree conflictos en la pareja. Quienes padecen dispareunia reportan menores niveles de deseo sexual y cantidad de orgasmos que el resto de la población. Es un trastorno que tiende a asociarse a problemas psicológicos como ansiedad y depresión.

La mujer con dispareunia presenta una tendencia a la catastrofización (esto es, un sesgo atencional hacia la información dolorosa que proviene del propio cuerpo), lo cual paradójicamente conduce a un mayor malestar.

 

Síndrome de vestibulitis vulvar.

Se trata de un fuerte dolor localizado en el vestíbulo (entrada de la vagina), tanto al tacto como a los intentos de penetración. Afecta al 12% de la población. La sensación es principalmente de ardor, y se genera al contacto, tanto sexual como no sexual. Casi la mitad de las mujeres con este problema padecen vestibulitis primaria, es decir, desde su primera relación sexual.

El vestíbulo vulvar es una parte de los genitales externos. Se extiende desde los labios menores hasta el himen, está bordeado por el frenillo del clítoris e incluye la uretra y la apertura vaginal.

Dentro de los factores físicos de riesgo, se encuentran: historial repetido de infecciones urinarias, anticonceptivos orales, menstruación temprana (antes de los 11 años), menstruaciones dolorosas, anormalidades genéticas en la regulación de la inflamación, HPV, alergias (mal funcionamiento del sistema inmune)

Factores psicológicos: las mujeres con síndrome de vestibulitis vulvar padecen de hipervigilancia, esto es, un incremento de la atención hacia estímulos dolorosos, que produce a su vez más dolor.

 

Vulvodinia

Se trata de una molestia crónica en el área de la vulva caracterizada por una sensación de ardor que no depende del contacto. Es importante hacer la distinción entre dicha patología y el prurito vulvar, que implica más bien una sensación de picazón, normalmente asociada con cambios dermatológicos.

Este problema afecta al 6% de las mujeres, especialmente mayores de 30 años. No suele haber un evento desencadentante.

 

Tratamientos actuales.

No existe actualmente evidencia empírica del éxito de ninguna medicación para el tratamiento de la dispareunia. Generalmente, se comienza intentando con intervenciones no invasivas hasta las más invasivas. Algunos de los medicamentos utilizados son la lidocaína, los fungicidas, interferon, farmacoterapia y por último, intervenciones quirúrgicas. Un estudio ha demostrado que la aplicación de lidocaína tuvo efectos positivos.

 

Tratamiento psicológico cognitivo conductual (TCC)

Incluye el tratamiento del dolor y terapia sexual. Dos estudios reportaron una mejoría hasta el 86%. Se intenta lograr una reducción en la hipertonicidad de la musculatura pélvica mediante relajación. Con este método, luego de 4 meses, se logró una baja del 83% de los reportes de dolor. Algunos resultados postulan que la TCC es tan efectiva como la cirugía.

El soporte y comprensión por parte de la pareja es esencial para mejorar este padecimiento, por lo que se intenta, en la medida de lo posible, incluir al hombre en las pautas de tratamiento.