TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR
Existen tres tipos principales de trastornos del estado de ánimo. El trastorno depresivo mayor es el primero de ellos. Sus síntomas incluyen ánimo deprimido o tristeza, o bien una falta de interés por la mayoría de las actividades, casi todos los días, la mayor parte del día. Un paciente con depresión ya no disfruta de su vida como antes. Puede haber cambios repentinos en el apetito, el sueño (insomnio o hipersonmnia), fatiga excesiva, enlentencimiento psicomotor, cambios en el peso corporal (aumento o disminución), sentimientos de culpa y desesperanza, dificultad para concentrarse, e incluso pensamientos recurrentes de muerte y/o suicidio.
Existen diversas teorías que explican el cuadro depresivo. Una de ellas es la teoría conductual, que propone que una persona con depresión, al no obtener placer de sus actividades cotidianas e interacción con los otros, cada vez se aisla más de su contexto social, lo cual conlleva necesariamente una pérdida aún mayor de disfrute. Otra teoría es la cognitiva, que postula que la depresión es resultado de una distorsión en el modo de pensar del paciente, que se ve a sí mismo, al mundo y al futuro de un modo negativo (tríada cognitiva).
Tratamiento
El tratamiento no suele requerir hospitalización, salvo que exista un riesgo de suicidio. Existen varios componentes:
- Programa de Actividades Agradables. Se focaliza en modificar la cantidad y la calidad de las interacciones sociales del paciente depresivo, mediante un conjunto de estrategias que incluyen el entrenamiento asertivo, la relajación, la toma de decisiones, la solución de problemas, la comunicación y el manejo del tiempo.
- Entrenamiento en Habilidades Sociales. Está orientado a mejorar tres tipos de comportamientos: la asertividad negativa (defender los derechos propios y actuar de acuerdo con sus intereses, sin atropellar los derechos de los demás), la asertividad positiva (ser capaz de expresar sentimientos positivos hacia los demás) y las habilidades en conversación (comenzar un diálogo, formular preguntas y la finalización), tanto con conocidos como con extraños.
- Reestructuración cognitiva. Esta técnica pone el acento en la corrección de los pensamientos distorsionados negativos. Se implementa mediante una intervención basada en preguntas, conocida como diálogo socrático. El terapeuta estimula al paciente a reconsiderar la validez de sus pensamientos automáticos, para que pueda desarrollar respuestas más adaptativas.
En el siguiente video (en inglés) el Dr. nos ilustra sobre los cambios en la activación del cerebro de un paciente con depresión, así como los distintos tipos de depresión.