Anorgasmia

 

Las dificultades en el orgasmo son probablemente las quejas sexuales más frecuentes de la mujer. La anorgasmia se define como un retraso o ausencia recurrente de orgasmos, después de una fase de exitación sexual apropiada. El diagnóstico se realiza siempre y cuando no haya problemas en ninguna de las otras fases (deseo y excitación). Las mujeres muestran una gran variedad respecto de los estímulos requeridos para gatillar un orgasmo. Por eso es importante, antes de diagnosticar anorgasmia, evaluar la experiencia sexual de la mujer y si ella está recibiendo los estímulos adecuados para tal fin.

La incapacidad para alcanzar un orgasmo debe presentarse también durante la masturbación. Si la mujer, en su actividad autoerótica, sí es capaz de tener un orgasmo, y no así en pareja, no se corresponde con el diagnóstico de este trastorno.

Se define como anorgasmia primaria si la mujer nunca ha tenido un orgasmo; se trata de una anorgasmia secundaria si alguna vez los tuvo pero no logra alcanzarlos hoy en día. Afecta aproximadamente al 25% de las mujeres.

Las mujeres anorgásmicas parecen quedarse atacadas en la fase de meseta de la respuesta sexual. Aunque el orgasmo generalmente sobreviene con mayor facilidad ante una excitación alta, ambos son independientes.

Algunas consideraciones sobre el orgasmo femenino.

Masters y Johnson encontraron que la estimulación clitorídea es el ingrediente principal en la producción de todos los orgasmos femeninos, sean estos coitales o no. La dicotomía entre orgasmo clitorídeo y vaginal es un mito. La estimulación vaginal, aunque pueda ser placentera, contribuye en mínima medida a desencadenar el reflejo orgásmico.

La estimulación física más intensa es la que se obtiene mediante la manipulación directa del clítoris o su presión. Paradójicamente, el coito proporciona una estimulación muy suave sobre el clítoris, insuficiente la mayoría de las veces para alcanzar el orgasmo. Desde el punto de vista fisiológico, el acto sexual es un método relativamente ineficaz para producir el orgasmo femenino. Como señala la terapeuta sexual Lonnie Barbach:

"En realidad, el clítoris es el órgano sexual femenino. Comparándolo a grandes rasgos con el pene, el clítoris no cumple otra función que la de proporcionar placer sexual. La vagina es comparable en sensibilidad [en función de alcanzar el orgasmo] a los testículos masculinos. Por lo tanto, si en lugar del coito, que estimula de forma directa el órgano más sensible del hombre, las relaciones sexuales se practicaran por el sistema de que el hombre frotara el clítoris de la mujer con sus testículos, las mujeres tendrían orgasmos y los hombres estarían en tratamiento".

Por supuesto, existe variabilidad en el umbral orgásmico de las mujeres. Pero se ha demostrado que dicho umbral cambia en muchas de ellas en el curso de una terapia sexual. Además de las variables puramente físicas, las amplias diferencias en la capacidad de respuesta apuntan también a la gran influciencia de factores psicológicos y culturales, tanto en la facilitación como en la inhibición del orgasmo femenino.